Una breve história.
Antes de 1996, la vida de Xavi transcurría en una casa a las afueras de Barcelona junto a una manada de samoyedos que no dejaba de crecer. Eran años de aprendizaje silencioso, de observar, de entender a los perros más allá de la costumbre. Entre todos ellos apareció una hembra distinta, Lolita. Tenía algo que no se puede explicar del todo, una presencia serena y magnética. Ella cambió el rumbo de muchas cosas.
Juntos recorrieron caminos y pistas de competición. No competían para destacar, sino para seguir caminando juntos. Una de esas competiciones los llevó al Reino Unido y allí Xavi descubrió algo único. Snacks naturales. Simples y honestos. Para ella y para el resto de la manada fueron un descubrimiento inmediato. Los devoraban con una intensidad distinta, con un disfrute que Xavi no había visto antes.
Volvió a por más. Al principio para ellos. Luego para compartirlos con otros criadores y cuidadores de los alrededores. Los meses pasaron y algo empezó a hacerse evidente. Aquellos snacks eran diferentes. No solo gustaban más, sentaban mejor. Había verdad en ellos. Y entonces llegó la decisión que lo cambió todo. Fabricarlos él mismo. Primero en casa, con sus propias manos y más tarde en su primer obrador. Nació Hobbitalf. Sin un gran plan, pero con una convicción muy clara. Hacer algo único para ellos. Algo que cientos de perros empezarían a disfrutar y que con el tiempo demostraría ser, simplemente, lo mejor.
Treinta años después, la historia vuelve a mirarse en el espejo. Xavi, esta vez junto a su hijo Albert, descubren la alimentación Air-dried. Una forma completa de alimentar, basada en el secado al aire, que conectaba de manera natural con décadas de experiencia previa. Investigar, aprender, cuestionarlo todo y volver a empezar. Otra vez la misma pulsión. Crear algo nuevo para mejorar la vida de muchos perros y gatos y de las personas que los cuidan como familia.
La filosofía no ha cambiado desde el primer día. Fabricarlo nosotros. Hacer solo lo mejor. Hacerlo como lo harías tú en casa. A mano, con amor, con paciencia, pensando en ellos en cada paso del camino.
Gracias por estos 30 años de confianza.
Seguiremos compartiendo muchos más, haciendo lo que sabemos hacer de la única manera que entendemos.
Con verdad, con respeto y con el corazón puesto en cada detalle.